Encuentra en imágenes y explicadas las mejores posturas de yoga y ejercicios realizados por Jesús Bonilla, el Maestro Tanumanasi, tanto si eres principiante y quieres conocer el significado y los beneficios de cada asana, como si ya eres un practicante avanzado y deseas profundizar en las más difíciles. Hay ejercicios de yoga adecuados a cada persona y en este blog los tienes perfectamente explicados paso a paso y con imágenes. Comprueba los maravillosos resultados que da el yoga facial. Avanza en las milenarias técnicas del Hatha, logrando flexibilidad, armonía y equilibrio físico y mental. Con estas asanas vas a disfrutar de una sesión bien planificada de yoga integral que puedes compartir también con tu pareja. Vas a encontrar también posturas de yoga y ejercicios especialmente recomendables para embarazadas, asanas de yoga para el postparto y también amenas clases de yoga para que los niños se adentren en esta disciplina ancestral.

Cinco Ritos Tibetanos para Rejuvenecer

¿Has leido el libro referente al secreto de la Fuente de la Eterna Juventud? Esta leyenda de Sangri-La se basa en cinco ritos tibetanos para rejuvenecer, estos energéticos 5 ejercicios tibetanos realizados tal como el Maestro Tanumanasi explica a continuación, activaran tus Chakras rejuveneciendo con su energía, pujanza y vigor todo tu ser, a la par que experimentaras como cada día aumenta de manera ostensible tu flexibilidad física y psíquica y con ello tu optimismo y felicidad. Podemos dar testimonios de que estos Ritos Tibetanos funcionan, pues forman parte de las prácticas que realizamos en los retiros de yoga en España con el Maestro Tanumanasi. Los ejercicios tibetanos sintetizan la esencia y beneficios de las posturas del Hatha Yoga y las Kriyas y Asanas de Kundalini Yoga, potenciando los efectos maravillosos de la práctica de cualquier serie de Yoga.

EJERCICIOS TIBETANOS
Le pasa a todo el mundo que practica como un juego estos ritos tibetanos que sirven para rejuvenecer que tras muy breve espacio de tiempo comienza a notar una gran variedad de cambios espectacularmente beneficioso y muy favorables en todos los niveles de su vida corporal y mental: flexibilidad, vitalidad, mejoría de la vista, excelente concentración, sueño tranquilo, mejoría general de la salud, rejuvenecimiento en general; solo son una pequeña lista de las virtudes que esta simple serie de ejercicios tibetanos guarda para ti. Debes primero comprometerte a practicar esta rutina con disciplina durante unas semanas, si así lo haces con determinación, se producirán en tu cuerpo espectaculares resultados y entonces te resultara fácil convertirlos en parte importantísima de tu vida cotidiana. Ya que la excusa perfecta que ponemos todos para no hacer ejercicio, es la falta de tiempo, los 5 ritos tibetanos son una manera muy práctica y efectiva de con solo un cuarto de hora diario mantenernos sanos, jóvenes y llenos de vitalidad. Respecto a que hora del día es mejor hacer los ritos tibetanos, eso no debe representar ningún problema, se pueden hacer en cualquier momento del día que apetezca, cuando les cojas el tranquillo, apenas se tarda poco mas de 10 minutos; eso si, para obtener resultados y fortalecer también la voluntad,  no deben de dejarse de hacer ni un solo día.

LOS RITOS TIBETANOS Y LOS CHAKRAS:
Alineados en el cuerpo humano con dimensión etérica y colores existen siete centros energéticos denominados en la filosofía yoga como chakras.  Estos chakras o vórtices de luz son potentes campos eléctricos invisibles a la vista física, pero activos tras despertar Kundalini y muy reales y magnéticos. La ubicación de cada uno de estos siete misteriosos chakras, se centra en el cuerpo físico en una de las siete glándulas de secreción interna del sistema endocrino y su función más importante a nivel del organismo físico es estimular con su actividad constante la producción hormonal de dicha glándula. Son estas vitalísimas hormonas secretadas por las glándulas las que regulan armoniosamente todas las funciones del cuerpo, incluyendo las más trascendentes, como la sexualidad y el proceso de envejecimiento.

MULADHARA básico o raíz, el primer chakra rige en las glándulas reproductoras: gónadas y ovarios.
SWADHISTHANA dulzura de la sexualidad, el segundo chakra, centrado en el páncreas, en la región abdominal.
MANIPURA voluntad o poder el tercer chakra, ubicado en la glándula suprarrenal, región del plexo solar.
ANAHATA el amor sublime es el cuarto chakra, está en la glándula timo, en el pecho o región torácica.
VISHUDDA la comunicación hablada es el quinto chakra, se halla en la glándula tiroides, en el centro del cuello.
AJNA el tercer ojo o visión interna el sexto chakra se corresponde con la glándula pineal, parte superior del cerebro.
SAHASRARA la iluminación y sabiduría universal el séptimo chakra rige en la glándula pituitaria, región anterior del cerebro.

En un cuerpo de hombre o de mujer que sea joven, fuerte y sano, Kundalini de la Tierra está a punto de despertar y cada uno de estos siete chakras gira a gran velocidad, permitiendo que la energía vital, el chi, el prana o la energía etérea chispa de vida que bajó del sol, fluya hacia arriba del cuerpo a través del sistema endocrino en un continuo y perfecto bombeo cráneo sacral. Pero si uno o más de estos siete poderosos chakras comienza a disminuir su velocidad, el flujo automático de energía vital es inhibido o bloqueado en su correspondencia física, y esa es otra forma subrepticia de llamar a la salud precaria y envejecimiento que observando gente en cualquier ciudad veremos hoy en una mayoría de la población. Estos chakras, centros o vórtices energéticos se extienden más allá de la envoltura de carne y piel del cuerpo físico en una persona saludable manifestando el aura de la salud, pero en los personajes viejos, débiles, enfermos o viciosos difícilmente llegan a manifestarse alcanzando la superficie. Existen miles de estos chakras en todo el cuerpo humano, pero hay siete principales plenos de colores. La forma más rápida, sencilla y efectiva de conservar o recobrar la juventud perdida, la salud y la vitalidad es logrando que estos chakras o centros magnéticos giren normalmente de nuevo. Para ello repito que hay cinco ejercicios tibetanos sencillos con los que se puede lograr sin mucho esfuerzo esta armonía. Los beneficios que en todas las personas producen los cinco ritos tibetanos, consiste en abrir y normalizar la frecuencia vibratoria de estos chakras del yoga.

BENEFICIOS DE LOS CINCO RITOS TIBETANOS PARA REJUVENECER
Estos cinco ejercicios tibetanos hacen girar los chakras de cualquier jovenzuelo o vegestorio a la velocidad y ritmo adecuado para una mujer en plena forma u hombre vigoroso y saludable de no más de 25 años. En una persona que reúne estas extraordinarias condiciones, los siete chakras giran de forma natural e instintiva a su adecuada velocidad y sincronía. Contrariamente al alarde anterior, si la gente pudiera ver con los ojos físicos los chakras de cualquier persona promedio de alrededor de 35 años de edad, percibiría con desagrado que un número de ellos ha reducido de manera alarmante su adecuada velocidad. En la persona promedio que desconoce los cinco ritos tibetanos para rejuvenecer y no realiza ningún tipo de entrenamiento tipo yoga o taichi, todos los chakras de su cuerpo giran a una velocidad diferente, este desequilibrio vibratorio es causa de que ninguno trabaje armoniosamente. La detenida observación nos llevará a darnos cuenta de que los chakras más lentos causan el irreversible deterioro de la zona del cuerpo correspondiente a su influencia, mientras la aceleración desfasada de los chakras más rápidos, crea en el individuo desequilibrios nerviosos, ansiedad y constante agotamiento. No cabe ninguna duda al Maestro de Yoga de que este estado deplorable es debido a la condición anormal de los chakras, que se traduce en la salud anormal, manifestando el deterioro del organismo y el envejecimiento prematuro que experimentan hoy día numerosas personas en todo el planeta. Durante la práctica de estos ejercicios energéticos, resulta muy conveniente realizar la respiración rítmica y profunda semejante al pranayama yoga, del modo que se indica en cada uno de ellos. También mientras se descansa relajándose un instante entre ejercicios, es grandemente beneficioso ponerse de pie con las piernas algo separadas y situando las manos en las caderas respirar de manera rítmica y profunda por la nariz al menos media docena de veces.

RITOS TIBETANOS EL PRIMER RITO
1. Ponte de pie en la naturaleza, con el torso bien derecho, el semblante alegre, los brazos extendidos en cruz y horizontales al suelo.

2. Sin desplazarse del punto de partida como hacen los Derviches giróvagos, se de debe girar sobre un pie como eje en dirección de las agujas del reloj sobre sí mismo cobrando velocidad y hasta completar 21 vueltas.

3. Al finalizar los giros fijamos con fuerza la vista en un punto frente a nosotros, separamos rápidamente para hacer base las piernas flexionando ligeramente las rodillas y apoyando con fuerza las manos en los muslos respiramos larga y profundamente por la nariz durante unos segundos.


RITOS TIBETANOS EL SEGUNDO RITO
1. Tumbate sobre una esterilla o directamente en el suelo, tu cuerpo en posición boca arriba con los brazos pegados a los costados, las palmas giradas hacia el suelo y los dedosde las manos muy juntos. Estira bien piernas y espalda desperezándote.

2. Eleva a continuación la cabeza del suelo tirando de las cervicales sin levantar nada la espalda, lleva como en Jalandhara Bandha la barbilla hacia el esternon, a la vez inspiras profundamente por la nariz.

3. Mientras retienes la respiración en Kumbhaka Yoga, sube las piernas en ángulo con el cuerpo, con las rodillas rectas, hasta una posición bien vertical. Si te resulta posible, lleva tus piernas más allá, aproximándolas a la cabeza, pero no dobles las rodillas ni separes ni un momento los riñones del suelo.

4. Seguidamente, exhala con fruición mientras bajas lenta y pausadamente la cabeza y las piernas sin flexionarlas, con las rodillas perfectamente rectas, hasta el suelo. Repite toda la secuencia  del ejercicio 21 veces.


RITOS TIBETANOS EL TERCER RITO
1. Arrodillados como en misa, perfectamente derechos sobre ambas rodillas con el tronco bien recto en aptitud positiva. Las manos colocadas relajadamente en la parte posterior de los muslos, con los brazos estirados.

2. Para continuar se inclina la cabeza hacia delante, haciendo cerradura de Jalandhara Bandha tocando el pecho con la barbilla, mientras con respiración yoga completa se exhala exhaustivamente.

3. Con determinación, aspira profundamente por la nariz mientras basculas la cabeza y el cuello hacia atrás todo lo más que puedas, al mismo tiempo, te inclinas hacia atrás tirando adelante del ombligo arqueando la columna. Al arquearse rítmicamente se apoyan los brazos y las manos en los muslos para sostenerse.

4. El tercer ejercicio tibetano se realiza 21 veces de modo rítmico.


RITOS TIBETANOS CUARTO RITO
1. Sentado en ángulo recto sobre el suelo, estira las piernas frente a ti hasta tenerlas bien rectas, separa entonces los pies a la anchura de tus hombros. Con el tronco perfectamente recto, coloca a ambos lados del cuerpo las palmas de las manos en el suelo con los dedos apuntando hacia delante a los lados de ambos glúteos.

2. Exhala mientras llevas la barbilla hacia el pecho haciendo el cierre del yoga denominado Jalandhara Bandha.

3. Lleva la cabeza hacia atrás estirando cuello y cervicales todo lo que puedas. En la misma secuencia, inhala profundamente por la nariz con respiración yoga completa mientras levantas el cuerpo, de forma que las rodillas se doblen proyectando los muslos y los brazos queden rectos; debes de estar apoyado para hacerlo bien sobre las plantas de los pies y de las manos adoptando tu cuerpo una posición semejante a un banco o una mesa. El tronco en esta momentanea apostura formara una línea recta con la parte superior de las piernas, quedando la espalda horizontal al suelo. Y los brazos y parte inferior de las piernas partiendo de las rodillas quedarán rectos, perpendiculares al suelo. Tensa en esa posición todos los músculos del cuerpo mientras retienes haciendo Kumbhaka la respiración un instante.

4. Regresa a la posición inicial del ejercicio exhalando profundo, repite todo el proceso del cuarto rito 21 veces.


RITOS TIBETANOS EL QUINTO RITO
1. Tiéndete en postura decúbito supino o ventral en el suelo, las palmas de las manos como la esfinge junto a los hombros y los pies flexionados, con los dedos apoyados hacia adelante en el suelo. Los pies y las manos deben guardar la separación aproximada de la anchura de los propios hombros; los brazos y las piernas deben permanecer en esta posición del ejercicio rectos y bien estirados.

2. Comienza apoyado sobre las manos en postura de la cobra del yoga, con los brazos rectos perpendiculares al suelo y la columna arqueada hacia atrás de manera que el cuerpo quede combado a la vez que espiras profundamente por la nariz y llevas la cabeza como la serpiente cobra hacia atrás todo lo que puedas.

3. Inclinando el tronco hacia adelante y doblando las caderas que se elevan, coloca el cuerpo en la postura o asana yoga de “la montaña”, semejante a una “V” invertida. Al mismo tiempo y como señalando con ella, lleva la barbilla hacia delante, pegándola luego al pecho. Mientras realizas todo esta secuencia inspira profundo.

4. Regresa a la posición original del quinto ejercicio tibetano y comienza sin pausa otra vez la dinámica hasta completar un total de 21 repeticiones.


Los cinco ritos tibetanos aquí desarrollados y explicados por Tanumanasi son infalibles para rejuvenecer, teniendo como objetivo único restaurar en el cuerpo humano la salud y la vitalidad de la juventud. De estos beneficios de los ritos tibetanos puedo dar testimonio, añadiendo que se logran estas virtudes tal como sucede en el yoga kundalini al activar y equilibrar los chakras. Para una definitiva consecución de los beneficios de los que se habla en el libro de los ritos tibetanos, lo que sería equivalente a despertar kundalini, es imprescindible practicar el sexto rito tibetano capaz de activar el poder de la serpiente que se oculta trás la energía de la sexualidad.

Jesús Bonilla ©